El gran Robert Rodríguez estrena en España ‘Hypnotic’; una indescifrable aventura con ecos de Nolan, que hace de su endeble argumento una virtud. 

‘Hypnotic’, unas décadas atrás, habría ocupado las estanterías de los videoclubs de barrio al lado de alguna disparatada sci-fi del bueno de Van Damme. El filme de Robert Rodríguez, a pesar de su abultado presupuesto, es pura serie B, solo que con un lifting facial por la presencia de una imponente figura como la de Ben Affleck. 

La premisa que presenta Rodríguez es más o menos interesante, pero rápidamente descubre tras de sí una trama imposible con constantes giros de dudosa procedencia. Todo resulta extrañamente plano, desde el apartado técnico hasta el argumental, sin embargo, ‘Hypnotic’ hace gala de su nombre y no te suelta ni un instante. Su ajustado metraje, un intenso Ben Affleck y la improbabilidad de su trama, la convierten en un placer culpable de manual que deja un regusto agradable. Una vez que el espectador asume la naturaleza del filme, su inconsistencia se convierte en virtud, manteniéndonos en vilo por descubrir cuál será la siguiente trampa a la que nos arroje el cineasta.

No importa cuántas veces nos tome el pelo Rodríguez – que lo hace incluso en una escena post-créditos que abre la puerta a una secuela – ‘Hypnotic’ consigue que nos quedemos hasta el final en un divertimento sin más pretensiones que la de echarse unas risas con los colegas.

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