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Llega Semana Santa, televisión española desempolva su copia de Ben-Hur y como si de un ritual se tratara, nos sentamos religiosamente, nunca mejor dicho, frente al televisor para ver por trigésima vez esta absoluta obra maestra.

William Wyler, ya consagrado director por ‘Vacaciones en Roma’ (1953) u ‘Horizontes de grandeza’ (1958), se enfrentó a la compleja tarea de adaptar por tercera vez la obra de Lewis Wallace, que ya había lucido increíblemente bien en la adaptación muda de 1925, dirigida por Fred Niblo. Sin embargo, la Metro-Goldwyn-Mayer puso toda la carne en el asador para mejorarla, dándole al realizador un holgado presupuesto, por aquel entonces histórico, de 15 millones de dólares.

Comparativa entre ‘Ben-Hur’ (1925) y Ben-Hur (1959)

La atemporalidad del filme y la grandeza del mismo, reside en parte en esa cuantiosa inversión, que da un acabado visual extraordinario, sin embargo, es una conjunción milagrosa de factores lo que la convierten en legendaria y la hacen perdurar en el tiempo. Su músculo dramático, la colosal puesta en escena, la épica de la acción, un estoico muy expresivo apellidado Heston, la notas de Miklós desatadas y la fuerza de las grandes epopeyas bíblicas en la cumbre de sus poderes. Logros que se traducen en 11 Oscars que son pocos para definir un filme que lo tiene todo, que navega por varios géneros y brilla en cada uno de ellos.

Charlton Heston, Jack Hawkins, Stephen Boyd, Haya Harareet, Hugh Griffith, Martha Scott, Cathy O’Donnell, Sam Jaffe, Frank Thring… Un reparto de ensueño que convierte cada segmento del filme en memorable, especialmente en un duelo actoral de altos vueltos entre Heston y Boyd, que transitan del amor al odio, magistralmente. En cuanto a aspectos formales, destacan una serie de set-pieces impecablemente filmados; la carrera de cuadrigas, la batalla en alta mar o el recibimiento en Roma. Escenas con centenares de extras, elaborado trabajo de escenografía y de vestuario, efectos especiales y especialistas de acción de primera categoría, y a los mandos William Wyler, que con una vasta experiencia a sus espaldas, pone siempre la cámara en el lugar idóneo para darnos el mejor encuadre posible.

Véanla, no se la pierdan.

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